Girard-Perregaux “Chamber of Wonders”

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En 2016, la Manufactura expande su colección 1966 Chamber of Wonders, con un trío de piezas de movimiento automático y discos que celebran la visión de la Tierra desde el espacio y viceversa, el espacio visto desde la Tierra. Estos viajes interplanetarios abren una vez más la Cámara de las Maravillas de Girard-Perregaux, conocida por un impecable trabajo artesanal.

La primera pieza, bautizada como Center of the Universe Earth (La Tierra como Centro del Universo) retrata el interés del astrónomo Ptolomeo por el Sol, la Tierra y la Luna, y la influencia de estos sobre el clima en nuestro planeta. Aunque incompleta, su representación de la tierra ya era esférica, inventando la geometría que sigue utilizándose en las cuadrículas de longitudes y latitudes. Sus tratados de geografía y los mapas representados en ellos fueron traducidos al latín por d’Angelo e inspiraron a Cristóbal Colón, quien cuidadosamente los estudió y encontró en ellos la motivación para sus viajes.

Esta creación destaca la técnica de marquetería, embellecida por pintura miniatura. El resultado es una escena de azules y sus matices, tales como el lapislázuli y la aventurina, o reflejando tonos cálidos de blanco como el de la madreperla.

La siguiente pieza, Center of the Universe Sun (El Sol, centro del Universo) se inspira en el trabajo de Nicolás Copérnico y su libro On the Revolutions of the Celestial Spheres  de 1543. Para ilustrar lo anterior Girard-Perregaux eligió a la aventurina y el jade gris, combinados con sombras en naranja pálido y tonos oscuros.

Por último, The Chamber of Wonders Celestial Globe, se centra en el trabajo del cartógrafo y cosmógrafo Vincenzo Maria Coronelli (1650-1718) y en especial en los dos globos gigantes creados para el “Rey Sol”, Luis XIV. Cada uno de estos globos mide 382 centímetros de diámetro y pesa alrededor de dos toneladas. Uno es terrestre y el otro celestial, representando el cielo como en el tiempo en que nació el monarca en septiembre de 1638. En los 1880 cuerpos celestes, 72 constelaciones adoptan las formas de animales y figuras mitológicas.

Esta pieza también presume una hipnótica combinación de matices azules. El disco domo de zafiro está pintado a mano y sus grabados rellenados con polvo de oro que refleja el saber hacer de Girard-Perregaux.